Ballenas
En esta oportunidad queremos contarles una serie de datos curiosos sobre estos animales, gigantes del mar que todos los años, en junio llegan a las costas de la Península de Valdés para quedarse hasta bien entrada la primavera. Allí se aparearán y también podrá verse cómo avanza el crecimiento de las crías que nacieron en años anteriores y que están perfectamente identificadas por los investigadores para el estudio de esta población. Contrariamente a lo que puede creerse si uno tiene en cuenta la entrañable unidad que conforman la madre y su cría, las ballenas no forman grupos familiares estables en el tiempo. Su sistema de apareamiento es promiscuo, forman grupos de cópula, que en la Península de Valdés se pueden observar muy bien, en los que hay una hembra y varios machos. Los machos compiten entre ellos para lograr fecundar a la hembra. ´ Esta competencia es la responsable de una característica particular de esta especie: el tamaño de los testículos de los individuos machos. Son los más grandes en relación con el peso corporal de todo el reino animal. Sucede que, dado que varios machos compiten en un grupo de cópula, tendrá más chances de ser el que finalmente fertilice el único óvulo de la hembra aquel que produzca una mayor cantidad de esperma. Es un caso particular de competencia intrasexual llamada "competencia espermática". Las ballenas francas tienen una boca inmensa, provocada por una mandíbula superior extremadamente arqueada, dentro de la cual hay unas larguísimas barbas. Estas barbas tienen un tamaño mayor que una persona alta: un adulto podría entrar de pie con los brazos extendidos dentro de la boca de una ballena. En las aguas de la Península de Valdés puede observarse durante largo tiempo cómo las ballenas nadan y se alimentan continuamente, absorbiendo como un embudo toneladas de agua a su paso. Casi podría decirse que una forma de reconocer a una ballena franca es por la presencia de unas callosidades características en la parte superior de su cuerpo y a los costados de la cabeza. Estos callos están cubiertos por miles de crustáceos a los que se los conoce con el nombre de "piojos de las ballenas", llamados más propiamente ciamidos. Estos ciamidos nacen, crecen, se reproducen y mueren sobre el cuerpo de las ballenas. Son crustáceos parásitos. Se ubican en todos los lugares del cuerpo de las ballenas protegidos de las corrientes de agua. En 1935, con la firma de la Convención Internacional para la Regulación de las Ballenas, se les dio protección total. Desde entonces, la recuperación de la especie ha sido lenta. Para sumarse a este esfuerzo proteccionista la Argentina declaró, en 1984, Monumento natural a la Ballena Franca Austral La cabeza ocupa un cuarto de su cuerpo y en ella se destaca una gran boca curva con unas 260 barbas córneas o "ballenas" de unos 2,5 metros, colgadas de la mandíbula superior. Con ellas filtra el agua reteniendo pequeños microorganismos de los cuales se alimenta. En la parte superior y en los costados de la cabeza presenta unas callosidades formadas por engrosamientos endurecidos de su piel. Sobre ellas se asientan crustáceos blanquecinos conocidos como "piojos de las ballenas". Dado que estas callosidades tienen formas y tamaños que varían entre un individuo y otro, son utilizadas en estudios de la ballena franca austral para reconocer los distintos ejemplares. Cada año, durante el invierno y la primavera, arriba a las aguas de los Golfos San José y Nuevo, en la Península de Valdés, la que quizás sea la principal población de la ballena franca buscando aguas reparadas y poco profundas para aparearse y dar a luz. En el mes de noviembre, las ballenas abandonan el área de cría para internarse en los océanos australes en busca de krill, su principal alimento. Las ciudades de Puerto Madryn, Trelew, Rawson y la pequeña localidad de Puerto Pirámides, esta última ubicada en la Península de Valdés , son las puertas de entrada para conocer de cerca el extraordinario mundo de las ballenas francas australes y las toninas overas , que cada año se acercan a las costas patagónicas para efectuar el eterno rito de su reproducción. El avistaje se realiza embarcando desde Puerto Pirámides y hay seis empresas autorizadas por la Provincia para hacerlo, que toman todos los recaudos necesarios para que esta actividad no genere impacto ambiental y no altere el comportamiento de las ballenas. El recorrido comienza bordeando la costa en distintas direcciones, para luego dirigirse una o dos millas mar adentro, al encuentro de las ballenas. La primera parada se hace por lo general en La Lobería que se encuentra perpendicular a Puerto Pirámides y cuenta con 2000 ejemplares. La navegación a lo largo de la costa permite también observar varias colonias de cormoranes, que construyen sus nidos contra el acantilado y allí crían a sus pichones, como así también otros ejemplares de la avifauna costera. Las temporadas de avistaje son las siguientes: En otoño, los gigantes se adueñan del Atlántico Sur. Cuando las aguas intensamente azules comienzan a llenarse de manchas negras es que han llegado las ballenas. Hay que prepararse para siete meses de saltos en el océano y de tiernas escenas entre madres y crías Desde playa El Doradillo, a 17 kilómetros de Puerto Madryn por un camino de tierra, se puede observar con facilidad cómo las madres juegan con los ballenatos durante horas. Este camino se puede hacer en auto. La playa es espléndida. La galería de fotos en preparación. Las ballenas y sus "familias"
Filtrar para comer
Las ballenas capturan su alimento nadando lentamente por la superficie del agua con la boca abierta, de modo tal que el agua entre por el frente y salga por la parte de atrás de la boca. Esto da como resultado un sistema de filtrado continuo que hace que el plancton y otros microorganismos con los que se alimentan queden atrapados en esas gigantescas barbas.
¿Callos en la espalda?
Se trata de un mamífero marino de unos 12 ó 13 metros de largo y un peso en los adultos de entre 30 y 40 toneladas. Avistaje de Ballenas en el Atlántico
La temporada de avistaje de ballenas en las costas de la Provincia de Chubut se extiende desde Mayo hasta Diciembre, típicamente, con las mejores posibilidades de avistaje durante Septiembre y Octubre. Los rituales de reproducción son la fuerza poderosa que convoca a las Ballenas. Y constituyen también un espectáculo maravilloso para el viajero que se repite y crece cada año, gracias a la labor de protección que desarrollan diversos organismos de la zona.
Una excursión de avistaje de fauna marina
Luego la embarcaión se aleja de la costa, se paran los motores y por un momento reina un silencio cortado sólo por los sonidos mezclados de los pingüinos, las gaviotas, los gaviotines y los cormoranes. Es un momento de espera... Alguien observa a lo lejos una concentración de aves. La lancha se acerca y de pronto, cuando todo el grupo está atento, algo plateado y blanco salta al lado del barco, y se escucha el fuerte ruido de un cuerpo golpeando la superficie del mar......
Es un momento de euforia. Todos gritan, hablan en varios idiomas, se mezclan los gritos de los niños... Y como para completar la fiesta nunca faltan los delfines que se presentan para hacer su show de acrobacias y saltos en plena libertad.Estacionalidad de la fauna
Aves en general: Todo el año
Ballenas: De mayo a diciembre
Elefantes Marinos: Todo el año
Lobos marinos: Todo el año
Pingüinos: De octubre a marzo
Toninas overas: De abril a dicimebre
Delfines Oscuros: De diciembre a marzo
Orcas: De enero a abril y de octubre a diciembre
Dentro de la fauna terrestre se puede observar durante todo el año:
Martinetas, Choiques, Guanacos, Liebre mara y zorro gris.
Las ballenas comienzan a llegar a estas costas entre mayo y junio. Este año, se observaron algunos ejemplares en abril. Se quedan hasta noviembre o diciembre, época en que emigran hacia los mares más australes en busca de alimento.